¿Recordáis a nuestra querida Gretchen?
¿Qué habría hecho ella ante estas situaciones que te planteamos? ¿Qué harías tú?
En el lateral derecho de este blog aparecen cinco preguntas para que elijas tu respuesta.
En dos semanas se publicarán los resultados más votados y podrás comprobar si estás en el grupo de:
*Las atrevidas y lanzadas.
*Las "sositas" que no actúan.
*Las que no tienen remedio.
29 de mayo de 2013
25 de mayo de 2013
A Juan Leiva.
Dicen que no hay nadie imprescindible en este mundo, y, por ende, aún menos en cualquier instituto, y, sin embargo, me cuesta concebir el Número 1 sin Juan Leiva. Sí, Juan Leiva se nos va, abraza esa ansiada por tantos jubilación y empieza una etapa nueva en la que mil nuevos proyectos sustituirán a tantísimas horas dedicadas a la enseñanza. Con Juan se van serenas pero enérgicas intervenciones en los claustros, se van sus sosegados andares por los pasillos del Centro, sus corteses saludos -de los que jamás se ausenta el vocativo- y se van unas clases de las que siempre quise intuir algo escudriñando todas esas ecuaciones y logaritmos que me encontraba en la pizarra de algún aula cuando me tocaba entrar a mí después de él. Siempre he sentido a Juan como a uno de esos pocos humanistas que saben compaginar números y poesía, sentimiento y raciocinio; él es una prueba de que no existe una barrera infranqueable entre "ciencias y letras", como manifestó en una de las conversaciones que con sus tutorandas aquí reproducimos.
En fin, Juan, que te vamos a echar de menos. Y es por eso que, desde este blog, desde el que tantas veces te hemos manifestado nuestro aprecio y admiración siguiendo todas esas actividades en las que te has volcado siempre altruistamente, nos despedimos con unos versos que Carlos Tessainer te ha escrito con este motivo:
Por el tiempo
transcurrido
por todo lo trabajado
el retiro concedido:
la misión ha
terminado.
Nos quedamos
satisfechos:
tu aspiración
alcanzada.
Y por todo lo que has
hecho,
¡ la siembra quedó
sembrada!
Mas amigo, compañero,
sufridor de lo
presente:
no te olvides de
nosotros,
de nosotros, de tu
gente.
Nos envuelve un vacío
sensación de soledad,
sentir de profundo
frío
con colores de
orfandad.
En la casa que fue
tuya
de la que ahora te
alejas,
de esta casa no
rehuyas
que en ella la vida
dejas.
Los que contigo
estuvimos
los que contigo
contamos
agridulces nos
sentimos:
dulces y agrios nos hallamos.
CARLOS TESSAINER
6 de mayo de 2013
Feria del libro en el I.E.S. Fuengirola Número 1
Un año más el Centro, en colaboración con la AMPA Antonio Machado y la Librería Teseo pone en marcha la Feria del Libro en la biblioteca del instituto. Durante los próximos dos días podréis visitarla en compañía de vuestros profesores o por vuestra cuenta durante el recreo. ¡No desaprovechéis los interesantes descuentos!
29 de abril de 2013
Coloquio en el I.E.S. Manuel Romero sobre "En busca de complicidades", de Juan Leiva.
Por la tarde, en el salón de actos del Ayuntamiento de mi Villanueva de la Concepción, se presentó "En busca de complicidades". Fue muy entrañable, y en los ojos de una persona -que apenas sabe leer ni escribir- descubrí emociones que sólo se pueden despertar con la magia de las palabras. Sólo por eso mereció la pena.
Juan Leiva
28 de abril de 2013
24 de abril de 2013
Primer premio de Poesía de Segundo Ciclo de la ESO y Bachillerato: "La canción fúnebre", de Alejandro Gómez (2º de Bachillerato A)
La canción
fúnebre
Vida, muerte,
Sal en las heridas,
vida inerte
de mirada perdida;
Tocados por el rey
Midas,
rígidos y dorados,
piedras en el suelo
hundidas
con cuerpos
marchitados;
Vestidos de gala
en el baile fúnebre,
enterrados a pala,
y en la cima, azul la
lumbre;
Bajó el río de la
cumbre,
Ya llegó al mar,
Quebrose el corazón
de mimbre
al viaje terminar.
¡¡Los FNÁTICOS con los libros!!
Era una tarde de agosto y no conseguía encontrar la inspiración para mi siguiente novela, así que decidí ir a buscarla a la casa del lago. Cogí mis hojas de papel y mi lápiz y me puse en camino. Cuando llegué, me senté en la primera piedra con vistas a la enorme extensión de agua. Mis dedos huesudos empezaron a jugar con el lápiz, pero la imaginación seguía sin llegar. Y de repente, delante de mí, vi un rostro que nunca olvidaré: tenía una melena rojiza como hojas otoñales que la hacían parecer aun más bella con los últimos rayos de sol. Un rostro tan pálido que hacía resaltar sus sonrojadas mejillas; y sus ojos eran de un azul intenso, semejantes al agua donde nadaba. Su cuerpo empezó a moverse con movimientos tan sutiles como los de una bailarina. Fue entonces cuando vi su larga cola de sirena cubierta de preciosas escamas que brillaban como hermosos diamantes. De su espalda aparecieron dos alas que la hacían parecer enteramente un hada. Quise acercarme a ella pero al verme se sumergió velozmente en el lago dejándome atrás. Mis manos inquietas acariciaron el papel y apretaron el lápiz. Comencé a dibujar suaves líneas que iban descubriendo su rostro, y otras más gruesas que daban forma a su larga melena.
No podía dejar de pensar en ella. Fue entonces cuando la inspiración atravesó mi mente y empecé a escribir sobre aquel rostro que jamás olvidaría. Nunca más volví a verla.
Natalia y Miriam.
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