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29 de octubre de 2010

Pasión por un poeta.



  Son unas cuantas las cosas con las que me quedo de la conmemoración en el instituto del I Centenario del nacimiento de Miguel Hernández. La emoción de algunas alumnas de Segundo de Bachillerato B en las últimas escenas de la serie sobre la vida del poeta  Viento del pueblo. La seriedad con que se tomaron el recitado de los poemas de Hernández los alumnos de 1º de ESO. Y, sobre todo, la colaboración entusiasta de Amparo, vuestra profesora de Francés.
  Amparo leyó de casualidad el título de un poema del poeta en la agenda de uno de los alumnos de 1º de ESO, que lo había anotado para buscarlo en casa y preparárselo para el recital en clase. Bastó eso para que me buscara y me ofreciera todo su material sobre Miguel Hernández y, sobre todo, su pasión por esta inigualable figura de la Literatura Universal. Me trajo una bolsa llena de libros, un dibujo, un póster, un recorte del periódico...
  Me sugirió que los libros se los mostrara a los alumnos más mayores porque entre ellos se contaban tres ejemplares "de contrabando". Me contó cómo, durante la dictadura, muchos como ella arriesgaban el pellejo ante un posible encuentro con los grises para entrar disimuladamente en la trastienda de una librería malagueña en busca de los libros prohibidos: Hernández, Lorca, Machado... Los alumnos de bachillerato se pasaron esos libros amarillos llenos de historia y de sentimiento, ojeándolos cuidadosamente, con respeto, mientras sonaban en clase los poemas de Miguel Hernández en boca y música de Serrat: "Para la libertad", "Canción del esposo soldado", "Elegía"...


  Y de Joan Manuel Serrat me había hablado también Amparo. De cómo fue una de las privilegiadas que asistió este año a uno de los conciertos del cantante en conmemoración del año de Hernández, en Málaga. Allí cantó su antiguo disco Miguel Hernández (1972) y el actual, Hijo de la luz y de la sombra, que ha realizado con motivo del centenario. ¡Qué envidia me dio! Por cierto, mañana  30 de octubre, a cien años justos del nacimiento del poeta, cierra Serrat esa gira en Orihuela, "su pueblo y el mío"...
  El dibujo lo colgué en el tablón de la entrada, porque pensé que era el lugar adecuado, el más visible. Ella me sugirió que se escribieran debajo esos versos de Aleixandre que demuestran que fue uno de los que mejor conoció y supo definir a Miguel:

 "Tú el más puro y verdadero, tú el más
real de todos, tú el no desaparecido"

  Porque, cuando uno ha leído ya mucha poesía y, de repente, se reencuentra con la voz de Miguel Hernández, uno siente que ahí es donde está la autenticidad, el sentimiento vital, la verdad sin más, la que no es pretenciosa ni busca imponerse. Ojalá algún día nuestro poeta ocupe el lugar que le ha correspondido siempre en la Historia de la Literatura y que nunca se le ha concedido, tal vez por esa estrella negra que lo acompañó desde su nacimiento. Pero, mientras eso sucede, cuánto reconforta encontrar, inesperadamente, otra persona que como tú ha recibido tanto de Miguel Hernández y tanto quisiera devolverle. Gracias, Amparo. 



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